sábado, 11 de agosto de 2007
Aún quedan semanas y ya estoy nerviosa.
Por una parte es un cosquilleo suave y travieso que me hace sonreir a todas horas y me recuerda que quizá ésto sea (tú seas) lo que siempre estuve buscando.
Por otra... algún resorte interno de mi cuerpo salta cada vez que me acuerdo de ti y me grita al oído WARNING!, porque a veces las cosas no terminan siendo lo que parecen y ante éso lo único que me queda es ser precavida.

Pero quedan tres semanas. Tres semanas para descubrirte, para descubrirme a mí misma. Veinte días para dejar de ser, en cierta forma, la chica que he sido hasta hoy y pasar a ser algo más... yo misma.

No sé cómo terminará todo esto. Quizás dentro de un tiempo lo recuerde con una sonrisa, o quizás algún día leamos ésto juntos y no me dejes protestar cuando baje la mirada y me avergüenze, colorada como un tomate.

Pero lo que sí tengo claro es lo que haré dentro de tres semanas en el mismo momento en que te vea bajar del tren.
 
Quemado por Seda at 9:42 | 8 restos
viernes, 10 de agosto de 2007
Cuando estoy a solas el reloj de la pared de mi habitación ya no susurra ni habla ni respira.

Cuando estoy a solas, con las piernas enredadas entre mis sábanas y tu voz acariciándome los oídos al otro lado de la línea telefónica, tan sólo es el murmullo de mi respiración entrecortada el único tic-tac ahogado que retumba en mis sienes y que marca el ritmo del paso del tiempo.



Cuando estoy a solas tu voz es Dueña y Señora de mis deseos, y es capaz de endulzar la más amarga de mis tardes tan pronto como someterme a sus peores travesuras e ideas. Tus palabras resuenan en mi mente y en mi pecho incluso horas después de colgar el teléfono, estrictas, recordándome en lo que me he convertido que es, a fin de cuentas, lo que siempre fui. Tuya.



Cuando estoy a solas ya no soy esa mujer responsable que planea y prepara, que se apresura por no llegar tarde y que se esfuerza por resolver eficazmente los problemas. Ya no soy la que procura estar siempre en su sitio y que defiende sus ideas sobre todo y sobre todos, la que consigue tener bajo control cada situación cotidiana.

Cuando estoy a solas lo único que me apetece es modelar mis curvas y mi mente y convertirme en esa parte de tu alma que te hace gemir; transformarme en placer ( tu placer) y dedicarme íntegramente a lamer tus suspiros.



Cuando estoy a solas y escucho tu risa (grave, pausada, sabia) un cosquilleo recorre mi espalda y eriza mi piel desnuda sobre la cama. Me retuerzo y ronroneo abrazando la almohada y aguardo, atenta y obediente, durante cada uno de esos silencios que sueles adelantar a cada orden.



Cuando estoy a solas y me ordenas " AHORA..." muerdo la almohada y el reloj de mi respiración también se detiene.
 
Quemado por Seda at 20:11 | 0 restos
martes, 7 de agosto de 2007
Jugando con fuego te arde la piel. Te quemas; el murmullo de las llamas te canta en las sienes, te traspasa la carne hasta inundar tu ser de carmín y calor. Te quemas, pero no puedes parar de mirar cómo las llamas juegan con tus pupilas y tu alma y danzan al son del deseo.

Te quemas y te gusta... y continuas jugando, a pesar de conocer el final de toda hoguera.
 
Quemado por Seda at 0:50 | 1 restos